Fuentes web
Entradas
Comentarios

La esperanza perdida

Una gran disculpa sería lo que Candravali tendría que darles a los escasos lectores de “la Sonata” al haber abandonado repentinamente las letras que componen este blog. Sus razones tenía, incluso, lo predijo en su anterior entrada, pues una noche Sra Inspiración escapó  sin que ella se diera cuenta. Desde ese entonces ella,  sentada en el mismo banco espera que llegue y abandonó el blog.

 Sin embargo, Candravali sabe que en el fondo nadie extrañó  su retiro prolongado de “la sonata” y quizás por eso la Sra inspiración huyó despavorida de su regazo, por eso, decide hacer algo para reivindicarse por si al caso, algún alma perdida se atraviesa por” la Sonata”, pues asegura que Señora inspiración volverá en cualquier moemento y tendrá que encontrar novedad alguna.  

Candravali regresa a su morada y de nuevo, se sienta en la misma banca esperando a que Inspiración regrese , y mientras tanto escribe unos verrsos que retumbarán los ojos de ese alguien que pase por el blog a ver si quizá, encuentre en su paupérrima lírica, algo de belleza.

Éste es otro de los veros estridentes que irrumpen armonizan La sonata  sin sentido.

 

Expresión amarga,

la hiel en la boca

sensual sin sabor que atrapa

mordaz penuria que acompaña

 

frustración solitaria blanca

adormece y en silencio mata

el alma huye en estampida

¡loca vida loca!

 

Silencios prolongados

palabras entre dientes

amargura del sabor sórdido

de el sudor proviene

 

De nervios y esteras

ventanas cerradas

bailando finos tangos

calmando la boca llena

 

Alegrías y  otras tristezas

se remontan a un pasado

se adormecen en la mente

y vomitan lo cantado.

¿Por qué me has abandonado?

musaNo comprendo cómo rasguñas mis ánimos con tu cruel ausencia. A veces pareciera que no existieras. Sin embargo, yo, me limito a esperarte, a sentarme en el banco en donde sueles estar conmigo y vemos los atardeceres, anocheceres y amaneceres juntas.

Me abandonaste, me has dado la espalda y te has alejado, te he esperado y pareces no buscarme, mi mente trabaja por mantener tu recuerdo, tu presencia, tu aliento. Si ayer me dabas la mano, hoy me dejas sola. Y  yo sigo, ahí, paciente esperándote sin perder la esperanza.

Y ahora, ¿te espero? ¿ruego al cielo para que vuelvas?.  Me pregunto ¿por qué me abandonas?

Si me tengo que limitar al silencioso clamor de tu ausencia, entenderé entonces que he de tener que seguir, aquí, en el mismo banco de siempre a tu espera, a que la sombra de tu ausencia opaque  el tenue rayo de luz que me adorna, que me da fuerzas.

Esperaré, no soy tonta. Volverás inspiración, estoy segura, volverás.

El Corpiño

corpiño –¿Un soneto?– dice el joven poeta sorprendido con las palabras que trae en un pedazo de papel, la chica con quien coquetea.– Vaya! No sabía que escribías poesía.

–No, de soneto no tiene nada.– Responde ella ruborizada,

–Bueno, ¿Quizás algún intento de verso con clase o estilo?–  Insiste él.

–Tampoco. No sé de poesía, ni de métrica ni de técnica–dice ella malhumorada y mirando hacia el suelo. –Déjame leerlo– dice el poeta tratando de raparle el papel de las manos.

– ¡No! ni lo intentes, no quiero que te burles– Dice la chica ya un poco perturbada.

–No necesitas saber de métrica y estilo, la métrica es como el corpiño de la poesía.– ¿Entiendes?, ya deja esos prejuicios y déjame ojearlo– Dice el joven queriendo tranquilizarla.

– No, es mejor que no los leas. Quizá te desilusiones de lo que escribo–  afirma ella.

–Qué dices! la poesía busca al poeta, así este no crea saberla– dice el jóven indignado.

La chica se sonroja de nuevo y él la persuade. Disimuladamente dirige su mano hacia ella y en un instante toma abusivamente el pedazo de papel y sonriendo, comienza a leer las menudas letras que escribía la chica. Ella, asustada y algo nerviosa, sale a correr como alma que lleva el diablo…

 

Insistir no es suficiente,

Ampararme en recuerdos basta.

Solitarias mis palabras se adormecen

Y mi alma siente un letargo en pena.

 

Si, ¡soy yo! La tímida poeta.

La que da golpes a la almohada y canta

La que languidece ante los ojos de los sabios

Soy la misma que en las letras se pierde.

 

La vida pasa y no tengo rumbo

Las manos tiemblan cada vez que trato

La piel se seca y me nacen escamas

En un papel que se queda mudo.

 

Las lágrimas quebrantan el nicho de mis ojos,

Ya mis ansias se esfuman.

Se esconden detrás de la hoja en blanco

Y mueren cuando llegan a la pluma

 

No soy buena escribiendo poesía, y al igual que la chica, no sé nada de métrica y estilo. Por eso dejo aquí  en la antesala, un motivo de linchamiento de lo verdaderos poetas, intelectuales y lectores del común, unos versos estridentes, sin sentido, como todo lo que aquí han de encontrar…

Punto Cero

Curioso, que sea hoy el día de amor y amistad, el que haya servido como cómplice por coincidencia para el nacimiento de este sitio. Curioso, que después de intentarlo una y mil veces ,haya terminado dándole vida a este “monstruo” de palabras ( y llevarlo a cabo en el complicado WordPress). Curioso, que a pesar de mi antigua experiencia como blogger, hoy me sienta como novata. Curioso es que exista, sería curioso que triunfara.
 
 Aquí hay via libre a la catársis, a la pura expresión del pensamiento, a lo que en medio de las manos y el teclado va surgiendo, a las locuras que se me ocurre escribir, a la pretendida literatura que me anima, a los intelectuales que lo intentan, a mí misma. No hay promesas de que las publicaciones valgan la pena, ni tampoco de su estricta periodicidad. Éste es el otro lado, el lado incógnito de mi anonimato, el que es aún mas extraño del que conocen los que me conocen, pero, al final será el que ustedes conozcan.
 
Bienvenido a mi mundo, aquí empezamos en el punto cero de esta nueva aventura, a una sonata distorsionada de palabras, a una orgía de palbras sin sentido, o con muy muy poco. 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.